En uno de sus viajes, el gobernador se detuvo a presentar sus respetos al reputado y profundo sabio.
--Los asuntos de Estado no me permiten escuchar largos discursos -dijo- ¿Podrías, pues, decirme en unas cuantas frases la esencia de la religión a un hombre tan ocupado como yo?
--Lo diré en una sola palabra, en honor a su Excelencia -dijo el anciano.
--Increíble que lo pueda sintetizar tanto ¿Cuál es esa insólita palabra?
--Silencio.
--Ah, ya... ¿Y cuál es el camino hacia el silencio?
--La meditación.
--¿Y qué es, si me permite preguntarlo, la meditación?
--Silencio.
EL AMANTE INTERIOR BCN JUNIO
Hace 6 años
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