Cuenta una historia que Nasrudín se encontraba una noche dando vueltas sin parar alrededor de una farola, con los ojos enfocados hacia el suelo, cuando un vecino que pasaba por la zona le preguntó si estaba buscando algo. Y este contestó: "Sí, estoy buscando mi llave". Así que el vecino se puso a buscarla con él. Después de un rato apareció otra vecina, que les preguntó intrigada qué estaban haciendo. "Estamos buscando la llave de Nasrudín". Y ella también se animó a ayudarles. Más tarde, otro vecino se unió a ellos y juntos rastrearon la calle en busca de la pequeña llave. Cansado y con ganas de regresar a su casa, finalmente uno de los vecinos le preguntó: "Nasrudín, llevamos buscando tu llave durante varias horas… ¿Estás seguro de haberla perdido aquí?". Y este negó con la cabeza. "Entonces, ¿dónde crees que puede estar?". Sin dudarlo, respondió: "La he perdido dentro de mi casa". Sorprendido, otro vecino intervino en la conversación: "¿Pero por qué la estamos buscando aquí?" Nasrudín los miró muy seriamente y les dijo: "Pues porque mi casa está muy oscura y aquí hay más luz". Del mismo modo que Nasrudín, los seres humanos solemos buscar nuestra autoestima en el lugar equivocado...
EL AMANTE INTERIOR BCN JUNIO
Hace 6 años
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