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Presentación


Este bloc pretende recoger algunos cuentos útiles para terapeutas, educadores, profesores... espero que les resulten tanto como me han resultado a mi!






“Un cuento puede ser la expresión metafórica de la vida”












sábado, 19 de diciembre de 2009

LUCIÉRNAGAS

Cuenta la leyenda que una vez una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga. Esta huía rápido de la feroz predadora y la serpiente al mismo tiempo no desistía.
Huyó un día y ella la seguía, dos días y la seguía... Al tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga paró y le dijo a la serpiente:

“¿Puedo hacerte tres preguntas?”

“No acostumbro dar este precedente a nadie pero como te voy a devorar, puedes preguntar”. -contestó la serpiente...

- “¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?” -preguntó la luciérnaga.
- “No”, -contestó la serpiente.
- “¿Yo te hice algún mal?” -dijo la luciérnaga.
- “No”, -volvió a responder la serpiente.
- “Entonces, ¿por qué quieres acabar conmigo?”
- “¡¡¡ Porque no soporto verte brillar !!!”


Moraleja: muchos de nosotros nos hemos visto envueltos en situaciones donde nos preguntamos: ¿Por qué me pasa, no he hecho nada malo, ni daño a nadie?
Sencillo es de responder... ¡¡¡¡Porque no soportan verte brillar.....!!!!
Cuando esto pase, no dejes de brillar, continúa siendo tú mismo, continúa y sigue dando lo mejor de ti, sigue haciendo lo mejor, no permitas que te lastimen, no permitas que te hieran, sigue brillando y no podrán tocarte... porque tu luz seguirá intacta.
Tu esencia permanecerá, pase lo que pase...
¡¡ Sé siempre auténtico, aunque tu luz moleste a los predadores !!

EL ECO DE LA VIDA

Un hijo y su padre, estaban caminando en las montañas. De repente, el hijo se lastima y grita: "Aaaaaahhhhhhhhh!!!!! Para su sorpresa oye una voz repitiendo en algún lugar de la montaña: "Aaaaaahhhhhhhhh!!!!!" Con curiosidad el niño grita: "Quién está ahí??" Recibe una respuesta: "Quién está ahí??"
Enojado con la respuesta, el niño grita: "Cobarde" Y recibe de respuesta: "Cobarde" El niño mira a su padre y le pregunta: "Qué sucede?" El padre, sonríe y le dice: Hijo mío, presta atención" Y entonces el padre grita a la montaña: "Te admiro" Y la voz le responde: "Te admiro"De nuevo, el hombre grita: "Eres un campeón" Y la voz le responde: "Eres un campeón” El niño estaba asombrado, pero no entendía.

Luego, el padre le explica: La gente lo llama eco, pero en realidad es la vida! Te devuelve todo lo que dices o haces.Nuestra vida es simplemente un reflejo de nuestras acciones.

Si deseas más amor en el mundo, crea más amor a tu alrededor.
Alguien dijo: "Si no te gusta lo que recibes de regreso, ¡revisa muy bien lo que estás dando!"

La tribu de los Wiza

En la tribu de los Wiza, para que los jóvenes fueran considerados adultos, debían ir al lugar sagrado donde se reunían los miembros del Consejo de ancianos de la co-munidad y responder, delante de ellos, algunas preguntas.
Entre otras, habitualmente preguntaban por qué querían crecer. Las respuestas más comunes eran: para ir de caza, para tomar decisiones propias o para participar en los grupos de trabajo que llevan adelante la vida de la tribu.
Al finalizar la conversación, los ancianos presentaban una opción para que el joven manifestara su elección frente al planteo.
–Si para crecer tuvieras que dejar alguno de estos tres elementos, ¿cuál dejarías?
En ese momento, el jefe mostraba un arco, un cinto con un cuchillo y un juguete de la infancia; los jóvenes sabían que, obviamente, para pasar esa prueba tenían que decir que abandonaban en juguete de la infancia.

Sin embargo, cierta vez, le tocó el turno de presentarse delante del Consejo a Uru-chi. Sí, la expresión justa es que «le tocó», porque había cumplido la edad, pero na-die creía que fuera capaz de pasar las pruebas. Uruchi andaba siempre corriendo de un lado para otro, con las manos y los pies llenos de barro ya que le gustaba jugar con el agua y la tierra. Era bastante atolondrado y acostumbraba a pasar, corriendo como un tornado, entre las carpas tirando lo que encontraba a su paso. Pero nada de esto impedía que Uruchi fuera muy querido. Tenía la virtud de hacer reír al más tris-te y, a su lado, todos se sentían bien.

Muchos lo invitaban a comer a su casa porque alegraba la comida con sus cuentos y sus bromas. Sin embargo, hasta sus familiares creían que todavía no le había llegado la madurez para hacer la prueba.

Cuando le mostraron el arco, el cinto y el juguete, Uruchi se quedó mirándolos. Lue-go, tomó el juguete en sus manos. Era su juguete preferido, un pequeño oso de ma-dera tallado por su abuelo.
Acariciando el osito con sus manos, pensó: –¿Quién se habrá atrevido a sacarme es-te juguete de mi cuarto?
Mientras Uruci permanecía pensativo, uno de los ancianos tomó la palabra y dijo:
–Muy bien, felicitaciones. Vemos que estás preparado y dispuesto a dejar el juguete. Muchos creíamos que no lo podrías hacer.
Pero, para sorpresa de los adultos, Uruchi, poniendo un tono de voz realmente serio, que nadie creía que fuera capaz de utilizar, dijo:
–No pienso dejar mi oso, por eso lo agarré.
Se hizo un gran silencio, y las miradas se dirigieron al jefe.
Éste se paró y se acercó hacia Uruchi que, en silencio y mirándolo a los ojos, apreta-ba al oso contra su pecho.
–Algún día –dijo el jefe con voz clara y poderosa– llegarás a ser un gran jefe. Cuan-do quieras y puedas, te espero para que te sientes a mi lado en el Consejo.
–Gracias –fue la única respuesta de Uruchi. Luego se dio la vuelta y salió corriendo para dejar al oso en la repisa de su habitación.
Los adultos miraban asombradísimos la escena, sin poder comprender qué había ocurrido. El jefe reconoció sus expresiones y les explicó.
–Han pasado muchos años desde que hacemos esta prueba, y jamás un joven se atrevió a darnos esta respuesta. El arco y el cuchillo son elementos que se pueden reemplazar por otros. Lo que nunca debemos dejar atrás es lo que somos y los que fuimos. Uruchi no tuvo miedo de decir la verdad y reconoció el tesoro más grande para poder crecer bien: aquello que recibió en su infancia y sus recuerdos. Para al-canzar la plenitud de la madurez, en nuestro corazón siempre debe haber algo del niño que fuimos.

LA PALABRA DESCONOCIDA

Había una vez un pueblo muy pequeño de las montañas, donde la gente tenia miles de años. Era un pueblo donde la gente vivía bien y nunca les faltaba de nada. Era un pueblo inteligente que optimizaba sus recursos y se entendía a la perfección con el entorno natural donde se encontraba. Nunca recogían un fruto de mas, ni un fruto de menos. La gente del pueblo trabajaba para vivir y se guardaba tiempo para cuidarse.

En el pueblo cada uno llevaba su ritmo y estilo de vida. Poco a poco se fueron distanciando de los pueblos de alrededor. La verdad es que las personas, en el resto de pueblos, venían por un tiempo a la vida y se marchaban pasados unos años. La gente de los otros pueblos tenían miedo del pueblo de las montañas. Y con el tiempo, los rumores y las leyendas alrededor del pueblo, eran conocidas por todo el país.

En aquel pueblo la vida era tranquila y normal, la única diferencia a parte de la verdadera edad y el estilo de vida de sus habitantes, era que, para el pueblo de las montañas, una palabra era desconocida, no estaba en los diccionarios, había desparecido por perder todo el sentido.

Una vez se acercó un joven de uno de los pueblos mas cercanos, después que en 2000 años nadie lo visitara. Esto sorprendió mucho a la gente del pueblo, fue un gran evento donde todos participaron con alegría y ilusión. Salieron todos a la calle para recibir al joven. Todos en el pueblo querían saber el motivo de su llegada al pueblo, de donde venia, que estaba buscando... El joven dijo que estaba buscando un pueblo en las montañas donde instalarse, que estaba cansado del valle. Todos estuvieron contentos de acoger a un nuevo ciudadano.

El joven empezó a vivir con ellos y en poco tiempo estaba desconcertado, la gente en el pueblo era muy culta, la vida era muy fácil... pero seguía sin entender algunas cosas, sobretodo una, cuando preguntaba la edad a la gente esta le contestaba siempre: “un año”. El echo es que pasados 100 años, es decir cuando el joven tenia 120 años, empezaba a preocuparse. El se sentía igual o mas fuerte que años a tras, pero ya era mas grande que la gente mas grande que había conocido nunca en los pueblos del valle. Finalmente se decidió comentarlo con un amigo y le dijo: “no entiendo que me pasa, soy mayor que nunca y tengo mas fuerza que antes y no logro entender porque no muero.” y el amigo le pregunto “que no que? Que es esto de morir?”

viernes, 4 de diciembre de 2009

En català: La lluna



La lluna se sentia trista. Tot d’una la gent la mirava amb uns ulls oberts i plens d’admiració, però al cap d’un temps s’adonava que per molt que ho intentés, era com si la seva presència passés ignorada pels éssers de la Terra.
Això la feia sentir malament, no sabia què fer per sentir-se estimada.
Un bon dia, va atrevir-se. Es va apropar a una nena que la mirava amb carona d’innocència, amb els ulls de qui descobreix un pastís de xocolata, i a cau d’orella li va preguntar:
-"Nena... Com és què la gent no m’estima?"
La nena li va respondre: "D’on ho treus això que la gent no t’estima?"
La lluna li respongué: "Hi ha moments que em sento acompanyada, sento l’escalfor de la gent, les seves mirades, sento que existeixo, em reconeixo en els seus somriures. Però d’altres vegades, em sento sola, trista i angoixada perquè la gent n’ignora, no compten amb mi per a gaire res. És com si desaparegués…"
Amb cara de qui no ha trencat un plat, la nena li va contestar: "És clar que desapareixes. Et vas fent petitona poc a poc i desprès, la meva mare diu que te’n vas a dormir uns dies. Quan despertes, et vas fent molt i molt gran, fins que amb la teva llum ens il·lumina i aleshores ets com un far al mig de la foscor de la nit".
Allò va desconcertar a la lluna. Ella no n’era conscient de que això fos així.
A partir d’aquell dia, va començar a observar-se. Poc a poc es va adonar que fins aquell dia, no s’havia parar a fer-ho mai. Va poder experimentar gràcies a veure's reflexada en un oceà, que certament des de la Terra, es produïa aquest efecte. El seu tamany, la seva forma, anava canviant amb el transcurs dels dies. Però ella era sempre allà!!! Com podia ser això!!!
No va tardar en descobrir-ho. La Terra cada 28 dies, es col·locava exactament entre ella i el Sol. Això feia que la gent no la pogués veure i el propi moviment de la Terra era qui amb el seu anar i venir, la feia a vegades gran i a vegades petita.
Aleshores es va preguntar: "Qui sóc jo? Un reflex de la llum del Sol? Una ombra de la Terra? No!! Jo sóc la lluna i no em falta cap tros!! Ni apareixo i desapareixo. Jo hi sóc sempre!".
Tot just va acabar d’entendre això, quan de sobte, tot va deixar de tenir importància. La seva llum ja no era el reflex de la llum del sol. Ara tenia llum pròpia. La seva pròpia essència, la seva veritable realitat, lluïa espectacularment cap en fora, des de el seu interior. "Ara sé qui soc!!" i les pors van marxar, i les ombres es van esvair. I la nena que la sempre la mirava des de la Terra li va picar l’ullet i li va dir. "Sí ara saps qui ets".
Des d'aquell dia, aquella lluna brilla en el cel amb la seva pròpia llum. En Plenitud.