Un director comercial de una empresa de fabricación de calzado envía a uno de sus colaboradores a buscar clientes nuevos a un mercado muy lejano, en una región todavía poco influida por la civilización moderna. Al cabo de algunos días, ese colaborador envía a su director la siguiente conclusión: "no tenemos nada que hacer: aqui nadie lleva calzado". Ahora bien, se descubre que una empresa de la competencia ha enviado al mismo tiempo al lugar un representante que, dos o tres días después, hace llegar a sus superiores este mensaje: "Es formidable. Aquí nadie lleva calzado,¡esta todo por hacer!
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